jueves, 31 de julio de 2008

EL CAMALEÓN


¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios. ¿O creen que la Escritura dice en vano que Dios ama celosamente al espíritu que hizo morar en nosotros? Santiago 4.4-5


El Camaleón tiene la capacidad e mimetizarse. Esta facultad le permite confundirse con la vgetación que lo rodea. Al tomar el color de las hojas y las plantas del entorno en el que vive, evita que otros animales e insectos lo molesten. Muchos adolescentes cristianos parecen tener la capacidad de mimetizarse según el lugar en que se encuentran. Si están en la iglesia, son cristianos, almidonados de aquellos que dicen: "El celo de Jehová me consume", y cantan para el Señor con cara de telenovela. Si están fuera de la vista de otros cristianos son playboys y mujeres fatales. Al principio esta costumbre parece divertida.

Quedamos bien con todo el mundo y no tenemos problemas ni en casa ni en la escuela. Pero tarde o temprano todo sale a la luz. Dice la Biblia: "No hay nada oculto que no haya de ser manifestado" y es totalmente cierto. Así me pasó a mí y varias veces pasé de ser un héroe a convertirme en un hazmereír en un abrir y cerrar de ojos. Mimetizarnos con el mundo es crear una amistad con todas las cosas que son contrarias al plan de Dios para nuestras vidas. Es que no se nota que somos cristianos cuando hablamos, nos relacionamos, nos vestimos y hacemos todas las cosas que hacen los que no son de Cristo. Y no estoy hablando de que debemos ser unos marcianos, porque vivimos en este mundo. Pero nuestros valores tienen que ser diferentes y eso debe impactar nuestras costumbres. Un día encontré en mi Biblia los versículos de Santiago, y fue como si el apóstol hubiera imaginado mi cara y me los hubiese escrito exactamente a mi: "Acérquense a Dios, y él se acecará a ustedes" Santiago 4.8. Cuando me mostré seguro de mis creencias frente a mis amigos no cristianos, es cierto que al principio algunos se burlaron de mí, pero pronto ellos mismos me acpetaron con más respeto.

Después de todo, yo era lo bastante valiente como para ser distinto. ¿Te estás mimetizando donde quiera que estés? ¡Vamos, no seas camaleón!!

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